Hablando en plata

Silogismos…cuidado con la lógica simple

 

Elecciones Se presentan 5 presupuestos para pintar la fachada: uno consiste en renovar el blanco, otro cambiar a negro, otro a rojo, otro a amarillo y el último opta por el color azul. El blanco es el que más votos saca, pero no tiene la mayoría ¿de qué color pintamos?

El argumento de que hay más gente que no ha votado blanco y por tanto hay que cambiar a uno de los otros colores es cuando menos interesado, pues no es menos cierto que se produce la misma circunstancia con cualquiera de los otros colores, que ha sido desechado por más gente de la que no quiere el blanco. Así que en realidad el argumento devuelve al blanco a la primera posición.

El argumento de que al ser el más votado debe pintarse de ese color es lícito únicamente cuando desde el principio todos los votantes hubieran acordado ese sistema, pero si el sistema exige la mitad más uno de los votos, pues el blanco no debe ser el color de la fachada, debe llegar a un acuerdo, y eso supone que blanco no va a ser.

Que los contratistas que ofrecen sus presupuestos sean los que decidan la mezcla de color, sólo es comprensible cuando los votantes se han puesto previamente de acuerdo en ese sistema, delegando esa decisión en el gusto de su decorador. Es un buen sistema para acelerar la decisión, siempre que los decoradores hablen el mismo idioma y entiendan el encargo.

Tomar nota del problema para que la próxima vez se elija un color que guste de verdad a la mayoría, es relativamente sencillo, pues bastaría con varias rondas de votaciones descartando cada vez la menos votada.  O un voto que implique cual es la primera y la segunda opción… Esto se estudia en lo que se conoce como teoría de juegos, y elegir un sistema u otro tiene importantes consecuencias para los distintos colores, pero todos resuelven el problema de pintar la fachada rápidamente. Es asuntos más complejos que el color de una fachada este tema es bastante complejo.

Cualquier acuerdo entre contratistas, que alcance la mayoría de los votos, es igual de lícito, pero presentarlo como el color que le gusta a la comunidad es simplemente mentira, tanto porque habrá casi otra mitad de personas fuera del acuerdo, como porque el acuerdo no se somete a ratificación. Sin duda una buena solución sería hacer combinaciones de colores y presentarlas a una segunda votación, donde ya no acudiesen ni el blanco, ni el negro, ni el rojo, ni amarillo ni azul… claro que los contratistas podrían verse obligados a trabajar con quien no les caen bien, y claro eso sí que no, imagínate que la gente elige el gris…

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