Hablando en plata

Rentabilizar un trabajador no es explotarlo

AulagaYa vimos lo costoso que resulta contratar a alguien en otro post, por tanto es lógico que el empresario quiera obtener la mayor rentabilidad posible de esa inversión. Pero cuidado con el camino elegido, porque rentabilizar y explotar están más cerca de ser antónimos que sinónimos. Veamos el tema a través de algunos ejemplos.

En comercio vimos el coste de un dependiente. A partir de ahí, y sumando el resto de costes del establecimiento, podremos determinar las ventas necesarias para que el negocio empiece a ser rentable, pero ¿y si no llegamos? Una primera opción, en muchas ocasiones la mejor sin duda alguna, es cerrar, cuanto antes, lógicamente despidiendo al trabajador. Es una opción lícita y leal para todas las partes.

En ocasiones se decide ampliar el horario de atención al público, con mayor o menor sutileza o incluso estableciendo el horario ampliado antes de contratar al personal. Si la tienda abre a las 9, cierra a las 13.30, vuelve por la tarde de 17 a 20.30 y además el sábado por la mañana también se abre, tenemos 44,5 horas semanales, lo que sin duda excede de la jornada laboral del trabajador. El trabajador evidentemente no estará contento, y esta situación agravará cualquier desencuentro que surja en su trabajo, por aquello de encima de que …, con toda la razón del mundo. El entorno de trabajo no será el más adecuado, y poco importa que se establezcan comisiones de venta, porque más pronto que tarde el trabajador comprenderá que simplemente le pagan las horas extras o, lo que es peor, calculará y comprobará que incluso ni siquiera eso; más aún, aunque recibiera más dinero seguiría disgustado por las formas y las horas, porque él lo vale.

Otros empresarios han optado por algo aún más agresivo e ilícito: que el trabajador no cobre íntegramente la nómina que firma. Se ahorra así parte del coste y mejora la rentabilidad del negocio… o eso creen ellos. Lo cierto es que este trabajador estará aún más descontento que el anterior, y su rendimiento será menor. Además, y de forma natural e inevitable, deteriorará la imagen de la empresa, especialmente el día en que deje de formar parte de ella. Sin duda la cuenta de resultados a corto plazo mejora, pero a medio plazo es una mala decisión.

En ambos casos hay un problema añadido, que no por infrecuente deja de ser posible. Si la inspección de trabajo detecta la situación (cosa por otro lado bastante fácil si quisieran), la multa a la que se enfrenta la empresa puede ocasionar la ruina del empresario, justamente dicho sea de paso.

Por tanto, mientras no tengamos un mercado laboral flexible, que permita que aquellos trabajadores y empresarios que mutuamente de acuerdo estén dispuestos a ampliar la jornada o pactar un salario diferente al del convenio, reflejando en un contrato de trabajo ese mutuo consentimiento o negociación, tendremos que sopesar seriamente si la mejor opción no es el cierre. Entre otras cosas, porque si la rentabilidad de una tienda radica en los cien o cuatrocientos euros que se puedan reducir por esta vía, francamente, la tienda es mejor cerrarla.

Evidentemente existen multitud de vías posibles para modificar la rentabilidad de un negocio, y sin duda el buen empresario debe intentarlas todas… todas las que previo análisis del coste de llevarlas a cabo sea capaz de financiar con sus propios recursos, so pena de tener que cerrar el negocio y atender un préstamo… No es fácil, nada fácil.

En ocasiones el abuso viene por la mala organización del jefe o el empresario. Este caso es a mi juicio el más grave. Me refiero a cuando después de un día con más o menos trabajo, se le pide al trabajador que realice una tarea al final de su jornada, a sabiendas de que no podrá terminarla y tendrá que echar horas extras, sean o no retribuidas lo que en este último caso empeoraría la situación. Sin duda el trabajo quedará hecho, y resuelto ese problema… pero el trabajador, por muy bien intencionado que sea, no podrá evitar el desgaste emocional que conlleva, y a la larga se producirá sin duda un descenso de la productividad del mismo. Además, aunque lamentablemente en España es complicado, las posibilidades de que ese trabajador se vaya a otra empresa en cuanto surja la oportunidad aumentan cosiderablemente. Todo porque un jefe o un empresario no ha sabido organizarse bien, y en lugar de asumir su error, deriva las consecuencias de su ineptitud al siguiente eslabón, un ejemplo de libro de cómo no hacer las cosas. Ojo, no hablo de un día puntual, pues no tendría mayor importancia, máxime si se compensa adecuadamente al trabajador, por ejemplo dándole la tarde del viernes libre, seguro que ninguno de ellos contaría las horas de uno y otro día. Si es tu caso, piensa bien si ese informe no puede esperar hasta mañana.

Estos abusos tolerados, que se dan en todos los sectores de una u otra forma, no sólo no mejoran sino que empeoran la rentabilidad la empresa. Merman la productividad del trabajador, el buen ambiente necesario para que las cosas funcionen y a la larga dan más problemas que beneficios. Si eres empresario, juega con las reglas establecidas no hagas trampas que se vuelvan en tu contra; si eres trabajador busca otro empleo o monta tu propia empresa, insultar al empresario es cometer su misma falta, echar tu responsabilidad de negarte a otra persona puesto que si todos los trabajadores se negasen no se producirían. Me pregnto ¿qué será lo que pase en Alemania, emprearios honestos, trabajadores responsables, o ambas cosas?. Creo que allí no se venden chanquetes, y nadie discute si es falta de oferta o de demanda.

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