Hablando en plata

PYME, pyme, Pyme, pyMe… así no hay quien se aclare

pymesCuando hablamos de pymes a todos se nos encoje el corazón, se nos quita ese odio irracional contra los empresarios, y recordamos al quiosquero de nuestro barrio, al panadero, al repartidor… a esos que pese a ser tan empresarios como el que más, son uno más el domingo viendo el fútbol. Cuánto daño hace el uso diplomático del lenguaje.

En septiembre de 2013, el Banco de España, ha adaptado la definición española de pyme a Europa (nada, 10 años después que ellos), ampliando los límites anteriores. Las microempresas (palabro que no usa nadie), las pequeñas y medianas empresas (pymes) se definen en función de su personal, de su volumen de ventas o de su balance (el inventario de todo su patrimonio).

Se define a una mediana empresa como una empresa que ocupa a menos de 250 personas y cuyo volumen de negocios anual no excede de 50 millones de euros o cuyo balance general anual no excede de 43 millones de euros.  Una pequeña empresa como una empresa que ocupa a menos de 50 personas y cuyo volumen de negocios anual o cuyo balance general anual no supera los 10 millones de euros. Y se define a una microempresa como una empresa que ocupa a menos de 10 personas y cuyo volumen de negocios anual o cuyo balance general anual no supera los 2 millones de euros.

Pues como me pongan una MICROración de chipirones a ver quien es el guapo que se los come. Un lío político, que para conciliar por un lado las exigencias de simplificación propias de la economía, y las exigencias de que sean las empresas las que lo paguen todo, cuiden de la salud, la seguridad, y hasta la regularidad de sus trabajadores y clientes, las obligaciones de información, … han optado por el engaño: pues se sube el límite de lo pequeño hasta que quede fuera sólo Zara, Teléfonica y los bancos, y todos contentos.

Un ejemplo: las líneas de crédito del ICO a “pymes”, ya sabéis, ese pobre quiosquero que tiene 200 trabajadores, que vende 45 millones de euros al año (bueno el año pasado, con la crisis, puede que sólo 42 millones) y que entre naves, locales, esto y aquello apenas tiene un patrimonio de 40 milloncejos de euros… Me gustaría vivir en una Europa donde se facilitara el crédito a ese GRAN empresario, porque es generador de riqueza para todos, pero no escondiéndolo y rebajándolo de categoría, escondiéndolo entre las “pymes” para poder salir en el telediario diciendo que se han dado yonosecuantos millones de crédito a las “pymes”.

Ya sabéis, la próxima vez que oigáis en el telediario referirse a las “pymes”, no olvidéis que ser un país de pymes no está tan mal como nos quieren hacer creer, y que ayudarlas no tiene por qué significar que por fin se acuerden de tu amigo Miguel, ese repartidor que no llega a fin de mes, porque la próxima vez que vaya al banco tampoco le van a dar el préstamo, ya que se concede un préstamo a quien puede devolverlo no a quien lo necesita, para los demás lo que hay que pedir no es crédito sino ayudas y subvenciones, o cómo se llamaba antes de caer en desgracia el término, caridad.

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