Hablando en plata

¿Parar los desahucios? Volver a tiempos romanos

Que no se desahucie a nadie más, que se acabe el hambre en el mundo, que no haya guerras… es una buena carta a los Reyes Magos.

Los medios de comunicación nos bombardean con mensajes que aisladamente son ciertos, pero que nos infunden a enlazarlos dibujando un panorama que les sirve de titular y es sencillamente imposible. Que nadie se quede sin su casa. Una cosa es la pena que a todos nos infunde ver a una madre con sus hijos desahuciada, la injusticia de un sistema que te encadena de por vida a tu deuda, lo mal que han actuado los bancos… y otra muy distinta pensar que puedo dejar de pagar la hipoteca y aquí no ha pasado nada, porque eso sin duda nos llevaría al caos.

La dación en pago no hay que regularla, ya existe. Lo que se pretende es imponerla por Ley a los bancos, que me parece bien, pero no para todos los españoles que se supone somos iguales ante la Ley, sino para los que les interese a los políticos para ganar votos, porque sólo quien da pena en el telediario tiene derecho a una segunda oportunidad.

Me pregunto yo, cuando veo a esa familia de 5 o 6 miembros, que ingresan sólo 400 euros, que evidentemente sólo llega para cubrir las necesidades básicas, ¿en qué les va a ayudar aplazar el pago un par de años, o bajarles el tipo de interés…? No nos engañemos, esas personas necesitan sencillamente TRABAJAR, y cosa pinta mal, y mientras lo consiguen lo único que pueden pagar es una vivienda gratis, y para medios y políticos es más decir que eso debe correr a cargo de los bancos que asumirlo con cargo a los presupuestos generales del Estado. Es un engaña bobos.

El problema como siempre es nuestro estilo dual quijote-pícaro, donde al final habrá muchos que acceden a prestaciones del Estado sin necesitarlo, se van de vacaciones a pesar de estar cobrando “sólo” 400 euros, tenemos políticos batiéndose con bancos y ricos, locos en su mundo de fantasía, y mientras los de siempre, los Sanchos, nos tocará pagar la cuenta. Lo único que me consuela es saber que dentro de los 5 millones que dicen estar parados sin duda hay un millón de personas que lo están pasando realmente mal, y a las que sin duda el Estado debe socorrer. Ojalá pudiéramos destinar a ayudarles todo lo que destinamos a quienes no lo necesitan.

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