Hablando en plata

La Universidad, lejos de la excelencia, con o sin presupuesto

el dinero no rellena la menteNo paro de oir que tenemos que gastar más en educación… y de recordar cuántos españoles han comprado esa decorativa enciclopedia. Gastar y educar son cosas bien diferentes, el dinero no llena la mente. Tenemos un sistema educativo que no busca ni de lejos obtener buenos resultados, sino que el último de los alumnos ponga el nivel del grupo y nos felicitemos todos de los miles de universitarios parados que tenemos o emigran.

Recuerdo una clase de la facultad. Se trataba de comercio internacional, una asignatura optativa de esas que representan lo contrario a una maría, con una fuerte carga de conocimiento… en teoría. Asistí a unas clases que impartía una profesora de intercambio, francesa, lo que de nuevo en teoría subiría el nivel de conocimientos a adquirir, que ilusión tenía entonces… Pero claro, resulta que se apuntaron a esa optativa estudiantes de la licenciatura gemela, administración de empresas, y la profesora, imbuida del espíritu docente universitario entendió que era mucho mejor dedicar las clases a explicar conocimientos básicos de mi carrera para que esos pobres chicos lo entendieran, antes que recomendarles un manual o que simplemente abandonasen la asignatura (eso sería trabajar, y no está bien visto en educación). Harto de no recibir educación, y ver cómo se despilfarra el presupuesto universitario, decidí protestar, en clase, levanté la mano y directamente le expuse la situación: discúlpeme, pero eso que va a explicar lo estudiamos en primero, y lo repetimos en segundo, así que le ruego me dispense de escucharlo de nuevo. Lo lógico es que amparada en mi más que razonable queja, hubiera procedido a continuar con el temario, pero en cambio, molesta, con tono despectivo me indicó que los pobres chicos de LADE no sabían, y que seguramente yo tampoco, y a continuación me retó a salir y explicarlo yo si es que era verdad que lo sabía….. Fue mi primera clase en la facultad, apenas en 5 minutos expliqué un concepto que realmente es muy sencillo, el excedente del consumidor, eso sí, sin explicar cada concepto al que hacía alusión (curva de oferta, de demanda…) sin incluir anécdotas personales, chistes, paradas de suspense, sin consultar apuntes para explicarlo….

La profesora siguió en su línea, yo me aburrí soberanamente, lo que aprendí de comercio internacional lo hubiese aprendido en una tarde leyendo un libro. Obtuve sobresaliente, la matrícula de honor se reserva a otro tipo de alumno.  Hoy estudio en la UNED, es otro mundo, aunque no tan alejado como quisiera.

Por cierto, un detalle que entonces desconocía es que las optativas dependen de los alumnos. Si no hay demanda de las clases, se elimina la asignatura… Así que si hay que bajar el nivel, o lo que sea para mantener mi puesto de trabajo ¿a quién le importa la educación?

La educación no es cuestión de presupuesto, es cuestión de preferencias, de asignación de recursos escasos.Poco o nada me importa el sueldo de la profesora, el coste de las instalaciones y demás partidas del presupuesto, me interesa qué es lo que se enseña. Si tengo un euro para gastar, puedo decidir si es más importante el alumno o el profesor; atender al más retrasado o al más adelantado; asegurar café para todos o tostadas para algunos; que esos algunos sean los más ricos, más amigos, más inteligentes o más tontos será una decisión política que se debe explicar en ambas vertientes. Podemos eliminar la nota de corte de las carreras e incluso que se pueda acceder a la facultad con dos asignaturas suspensas de bachiller, para que todo el mundo pueda hacer medicina, porque todos tienen derecho, qué bonito, que buen médico será aquel que no es capaz de recordar nada más que la mitad de los síntomas y del tratamiento…., o reducir las plazas disponibles de forma que suba la nota de corte, que sólo acceda quien tenga las mejores capacidades; en la primera opción, café para todos, y a ver quien paga la factura, en la segunda opción, optendremos profesionales más cualificados pero claro también menos votos. No se trata de poner límites al número de alumnos, sino al nivel de conocimientos. Si hay mil excelentes médicos bienvenidos sean, si hay sólo 5, que no tengan que emigrar para buscar trabajo.

Francamente no estoy orgulloso de una Universidad donde un alumno puede levantarse y explicar lo mismo que la profesora, aunque haya también profesores y clases como M. Valderrama o M. González que representan justamente el polo opuesto, desgraciadamente son minoría. No te equivoques, no critico a los profesores, critico el sistema: profesores, alumnos y sobre todo políticos que no establecen prioridades y objetivos. No me extraña que no alcancen la excelencia, que haya tanto abandono, y que la valoración de un recien licenciado en el mundo empresarial sea parecida a la de quien ha hecho un cursillo por correspondencia. ¿Puedes creer que en toda la carrera, en ninguna asignatura, me hicieron leer, por ejemplo, los presupuestos generales del estado?

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