Hablando en plata

IVA, una cadena que gotea y un fontanero chapuzas

En la cadena de IVA hay muchos agujerosEl IVA es un impuesto que pagamos los ciudadanos al Estado, en el que las empresas son meras recaudadoras, que se encargan de cobrar y pagar IVA en cada venta o compra para, periódicamente, hacer cuentas con Hacienda e ingresar o pedir la devolución de la diferencia. Es decir, las empresas ni ganan ni pierden con el IVA, salvo evidentemente los elevados costes que tienen que asumir por hacer de cobradores del Estado sin percibir a cambio más que inspecciones y multas en caso de equivocarse.

Pero hay otro problema, hay empresas que simplemente no ingresan el IVA a Hacienda (hecho extraordinariamente frecuente en construcción estos últimos años), unas veces simplemente porque no lo han cobrado de sus clientes (promotores arruinados que se llevan por delante toda la cadena de producción) y otras porque ladrones hay en todas partes. Esto supone un problema para Hacienda, que se resolvería si quitamos a todas las empresas intermediarias y dejamos únicamente a aquellas que operan con quienes finalmente pagan el IVA, los ciudadanos, como recaudadoras. Es decir, en vez de que liquide IVA el agricultor, la cooperativa, el transportista, el fabricante y distribuidor de sacos, el del agua y la luz, … que lo haga sólo la tienda que vende patatas, le cobra el IVA al ciudadano y lo ingresa en Hacienda. Es evidente que quitamos a muchos posibles defraudadores, y que la inspección de Hacienda sólo tendría que vigilar a una pequeña parte de los empresarios en este aspecto, liberando así muchos recursos.

Bueno, pues esto que es tan sencillo y lógico se viene aplicando por ejemplo cuando interviene un empresario que no se puede localizar en España. En esos casos, se le quitan todas las obligaciones y se trasladan al empresario español, más fácil de controlar, mediante lo que se denomina inversión de sujeto pasivo. Ahora entran en juego los políticos, y una vez más el PP coge bien la dirección y se le olvida pisar el acelerador: desde noviembre se produce inversión de sujeto pasivo en la construcción de edificaciones y urbanización de terrenos, de forma que en lugar de que el promotor le pague IVA al constructor para que luego ambos hagan cuentas con Hacienda, se opta por hacer que el promotor no pague IVA al constructor y cuando haga sus cuentas con Hacienda sume (como si se lo pagara él directamente a Hacienda) y reste (porque Hacienda se lo tiene que devolver) al mismo tiempo el impuesto de forma que es imposible que Hacienda pierda un sólo euro. APLAUSOS, ¿por qué no se aplica este sencillo procedimiento a toda la cadena de producción? De esa forma ya no sólo en ese subsector sino en toda la economía se acabaría con la tentación de crear empresas pantalla, se eliminaría problemas de liquidez en las empresas al reducir los importes de las facturas, se evitaría que empresas que no cobran a sus clientes quebrados tengan encima que asumir el pago del IVA que tampoco han cobrado, se facilitaría la labor de los inspectores de Hacienda al reducir el número de empresas a inspeccionar… Eso sería hacer las cosas bien, y claro, eso no puede ser.

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