Hablando en plata

Cómo llegar a fin de mes. Decidir de forma razonable

presupuesto familiarVimos en el post anterior que lo primero para organizar tus finanzas es saber en qué te gastas el dinero. Ya tienes tu lista de gastos, ahora vamos a ver cómo puede ayudarte la economía a llegar a fin de mes, o a ahorrar la cantidad que deseas.

Empecemos con el presupuesto. Deja de autoengañarte, si ganas 10 ganas 10 y no más, así que tendrás que ajustarte a esos 10 mientras no consigas ganar más. Si tienes la tentación de gastar 11, tendrás que pedir prestado 1 y eso es lo que se conoce en economía como anticipar el consumo. El inconveniente es que implica que en el futuro, si tu presupuesto no cambia, no sólo no podrás volver a gastar 11, ni siquiera 10 sino solamente 9 ya que hay que devolver lo prestado… más los intereses.

Una vez que sabemos cuál es nuestro límite, hay que distinguir dos tipos de gasto, aquellos sobre los que podemos decidir, y aquellos que no dependen de nosotros. Asigna a tu presupuesto en primer lugar aquellos que no controlas, como los impuestos,. La regla de oro es no engañarse, así que gastos como la luz o el agua considéralos fijos, ya se, ya se, puedes cerrar el grifo pero… francamente no creo que ahorres mucho, porque dudo que abras el grifo para ver lo bonito que es que caiga el agua.

Nos quedan los gastos sobre los que realmente podemos decidir, como la comida, ropa y ocio. No me atrevería a decirte en qué gastar tu dinero, eso es cosa de cada uno. Lo que sí que me permito es llamar tu atención sobre la forma de decidir y la importancia de tener la información que ahora tienes. Si sabes que te gastas en desayunar todos los días en la cafetería de abajo unos 38 euros al mes, puedes decidir si quieres seguir haciéndolo o si no te importaría renunciar a eso para tener la tele de pago que no te podías permitir. Si saber que esos chicles que compras en la gasolinera, el café para llevar, la botella de agua… suponen X euros, puede que la próxima vez que vayas al super no se te olviden los chicles que valen la mitad, o que te compres un termo, … Si tu gasto en comida es demasiado alto, quizás puedas revisar tu dieta. Si comprar marisco en la pescadería son 20 euros y tomar unas simples gambas ya te cuesta eso quizás prefieras quedarte algún finde en casita… o quizás no, porque valores más el que te lo den hecho. No es problema, tú decides, siempre que seas consciente de que tienes un presupuesto al que ajustarte, y que cada vez que decides realizar un gasto tienes muchas alternativas:

  • Puedes gastar o quedarte con las ganas (un chuletón de buey está muy bueno)
  • Puedes comprar un producto con diferentes precios (jamón ibérico de bellota o normalito de España)
  • Puedes incluso cambiar a un producto que, no siendo igual, sustituye al que ibas a comprar (jamón york)

La clave radica en controlar lo que vas gastando, para saber cómo va tu presupuesto y si puedes darte más o menos caprichos. No se trata de comprar jamon de york para ahorrar, sino más bien de ser consciente de que con ningún presupuesto se puede comprar ibérico de bellota a medio día, cenar marisco en un restaurante de noche y tomar unas copas en un concierto para terminar el día. Porque a final de mes, si te sobra o te falta es sólo cosa tuya, y sólo tú eres el que va a disfrutar de lo que compres o dejes de comprar.

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